Historia

Los cimientos de la firma se asientan en el año 1968 cuando Antonio Cano Cano, junto a su esposa Josefa Vico Justicia, adquieren unas instalaciones en desuso en Luque que disponían de una fábrica de Harina y una fábrica de Aceite.

De inmediato, se pone en funcionamiento la fábrica de Harina, actividad de la que provenía la familia de Antonio Cano y la cuál era su verdadera vocación.

En diciembre de 1987, Antonio Cano hace partícipe a su familia de la empresa constituyendo dos sociedades, por una parte HARINAS ANTONIO CANO, S.A. que explota la fábrica de harina, y por otra, ANTONIO CANO E HIJOS, S.A. que explota la fabrica de aceites.

Entre los años 1990 y 1993, remodela y moderniza sus instalaciones, por una parte adapta la fábrica de harina a una capacidad de producción adecuada para responder al creciente mercado harinero. Por otro lado, en la almazara, sustituye el antiguo sistema de extracción de aceite mediante capachos por las nuevas tecnologías, con la instalación de un sistema continuo de dos fases que incrementaba notablemente su capacidad de molturación y apostando claramente por la calidad.

En 1998, con el fin de agilizar la gestión del negocio, procede a la fusión de las dos sociedades, quedando ANTONIO CANO E HIJOS S.A. como la única razón social que desarrolla ambas actividades, harinera y aceitera.

Hablar de ANTONIO CANO E HIJOS ha sido y es sinónimo de CALIDAD Y SERIEDAD, detrás de esta buena reputación a nivel nacional e internacional, hay mucho esfuerzo, trabajo, responsabilidad, motivación y constancia. A pesar de todas las dificultades habidas, seguimos manteniendo los valores familiares inculcados, las ganas de trabajar y la calidad en nuestros productos.

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Antonio Cano Cano

Un creador de riqueza, un empresario de los que enaltecen este concepto, un auténtico emprendedor, y los más importante, a través de su actividad empresarial fue creando respeto y amistad.